La caminata hoy ya es agradable. La soledad hoy ya es agradable. Le tela del vestido le acariciaba los muslos. La brisa corre con suavidad el pelo de la cara de Mara. Sus pies estan livianos y frescos. Pero ahora prefiere sentarse.
Las personas se enajenaron, estan cansadas, vacias, gastadas. Todos llenísimos del mismo puto color que la ciudad entera. El maldito gris de la contaminación que cubre todo sobre la faz de la tierra. Pero a ella no.
Observa, por momentos se vacía la esquina con el rojo. Pero entonces verde y se vuelven a amontonar los ejemplares de grises, miéntras los autos grises corren sin importar lo que se interopnga, amenazan enfurecidos. Pero hoy el rumor de la ciudad le parece bien, hoy el gris parece no alcanzarla, cuando está mas letal que nunca.
Otro amontonamiento del verde en la esquina, parece haber alguien más. Rojo y vuelve a vaciarse miéntras los autos espectantes braman, pero el alguien persiste. Se detuvo a ver las portadas de las revistas pornográficas, no sentía verguenza. Observaba los desnudos y no le interesan, porque no son esos desnudos que provocan sensaciones profundas; no sorprenden ni decepcionan; son inertes, entiende que esas mujeres no difieren de otras. Se conmueve con los pies descalzos de un nene de 6 años que duerme junto a Mara, en un banco de plaza que a ambos les resulta miserable.
Vuelve su mirada a los desnudos y se vuelve inastisfecha otra vez, se cansa y vuelve al banco, pero esta vez a los pies de Mara, a los ojos, a los pies. Esperaba que trascendieran, pero a ella le cuesta exteriorizar su profundidad y más aún cuando le parece una obligación. Quizá por eso prefirió volver a los pies, de ellos no esperaba nada pero son lindos. Es lógico preferir no generarse expectativas y es difícil a veces no sucumbir en el puto gris; aún siendo distinto.
Mara lo ve dirigirse hacia ella con una sonrisa que acusaba complacerla o cierto regosijo personal; o era una sonrisa de las que lanzan los que se quedan sentados cuando le cedes el asiento a una embarazada, una sonrisa que puede ser tanto burlona, como conmovida. De cualquier modo le agradó, pero le estremeció el estómago.
Él se detuvo luego de dar dos pasos. Ella pensaba " mira todo como disimulando, quizá para no mostrarse tan interesado". Él levantó el brazo derecho y en el instante en que el 37 se detuvo a su lado su mirada que permanecía en el horizonte se clavó en ella, penetrante, crítica, insisiva. Ella le devolvió otra atenuante, transparente, cobarde si se quiere.
Y fue la espera. El después de una espera paciente y ansiosa para algo que llega más rápido de lo que querés y ese momento esperado se hace fugaz y deprime.
Y el color desapareció al cerrarse la puerta del 37. Y la esquina volvió a vaciarse. Ella supo que la vigilia ya no era importante y se acostó como su compañero de asiento. Y todo volvió a cubrirse del mismo gris miserable.
Morena~
~Nothing to kill or die for, and no religion too. Imagine all the people living life in peace~
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CabaLLo de Madera~
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